Te ayudamos a elegir la plataforma y el plan correcto para cada persona, migramos tu correo y archivos sin perder nada y dejamos la seguridad configurada como corresponde.
El precio final depende del alcance. Contanos tu caso y te cotizamos sin compromiso.
Las dos son buenas. La diferencia está en el día a día: si tu equipo vive en Excel con archivos pesados, macros o conexiones a otros sistemas, Microsoft 365 es el camino natural. Si trabajan en el navegador, comparten documentos y editan a la vez, Google Workspace es más simple y más liviano.
Lo que no conviene es elegir por costumbre o por lo que usa el proveedor, y mucho menos quedar con las dos plataformas a medias.
Es común encontrar a toda la empresa con el plan más completo cuando buena parte solo usa correo y calendario. Asignar el plan según lo que hace cada persona, y dar de baja las cuentas de quienes ya no están, suele bajar la factura sin quitarle nada a nadie.
Ninguna de las dos plataformas activa por defecto todo lo que una empresa necesita. La verificación en dos pasos, las reglas contra el reenvío de correo hacia afuera y los registros del dominio que evitan la suplantación hay que configurarlos. Una cuenta de correo robada es hoy la puerta de entrada más común a una empresa.
Por WhatsApp: cuántas personas, qué usan hoy y qué no les funciona.
Plataforma y plan para cada persona, con el costo mensual de licencias claro.
Se copia todo antes del cambio y se hace en un momento que no frene la operación.
Configuramos la seguridad, capacitamos al equipo y te entregamos los accesos de administrador.
Si tu equipo depende de Word, Excel y Outlook de escritorio, o de archivos de Excel complejos, Microsoft 365 suele encajar mejor. Si trabajan en el navegador y colaboran en tiempo real, Google Workspace es más simple. Lo comparamos punto por punto en un artículo.
No, y ahí es donde muchas empresas pagan de más. Quien solo usa correo no necesita las aplicaciones de escritorio. Mezclar planes según lo que hace cada persona suele bajar la factura mensual.
Sí. Se copian buzones, carpetas y calendarios antes de cambiar el dominio, y se valida que todo llegó antes de apagar la plataforma vieja.
Como mínimo: verificación en dos pasos para todos, registros SPF, DKIM y DMARC en el dominio, y políticas para que una cuenta comprometida no pueda reenviar el correo de la empresa hacia afuera. Vienen apagadas o a medias por defecto.
Te ayudamos a elegir el plan y a gestionarlas. Las licencias quedan a nombre de tu empresa, no del proveedor, para que siempre tengas el control.
Contanos cuántos son y cómo trabajan, y te decimos cuál conviene y cuánto costaría al mes en licencias.